El barbero de Sevilla, G. Paisiello | Ópera en concierto
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Parece probado que uno de los más sonoros fracasos de Rossini fue perpetrado por los fans del compositor napolitano Giovanni Paisiello. En un tiempo y un lugar (Roma, 1816) donde las cosas de la ópera eran poco menos que asunto de vida o muerte, el estreno de El barbero de Sevilla rossiniano se saldó con una monumental bronca del respetable por osar enmendarle la plana a la ópera homónima de Paisiello, estrenada en San Petersburgo 35 años antes y, al menos para sus partidarios, referencial e intocable.
El joven y heterodoxo Rossini había aprendido mucho del jefe de filas de la llamada Escuela Napolitana, que moriría 4 meses después de la pitada al nuevo e insolente Barbero. Paisiello pasó a mejor vida con la fama intacta. Cierto que su estilo amable, elegante y sentimental tenía ya los días contados, pero, hasta ese momento, había sido capaz de mantener la atención del público y el respeto de sus colegas, entre ellos el mismísimo Mozart. A pesar de sus devotos, el tornado rossiniano se llevó por delante el modelo bufo creado por Paisiello.
Tan sevillano y tan hijo de Beaumarchais, aunque hoy menos famoso, El barbero de Sevilla original es mucho más que una rareza. Lucas Macías, flamante director titular de la Orquesta Ciudad de Granada y recientemente nombrado director titular de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, lleva la batuta en este estreno absoluto en el Teatro de la Maestranza. Un feliz descubrimiento para oídos curiosos.

